Gaizka Urresti: “En Aragón, el cine aún se ve como una chifladura”

La Asociación de Productores Independientes Audiovisuales de Aragón se creó hace algo más de un año para apoyar a los profesionales de este sector. Su presidente, Gaizka Urresti, defiende la inversión en un cine que atraiga dentro y fuera de España, y la importancia de una televisión autonómica que llegue donde no lo hacen las privadas.

El cineasta Gaizka Urresti nació en Bilbao pero su profesión lo trajo a Zaragoza hace años y ya se siente aragonés. Tanto que a finales de 2011 impulsó la creación de la Asociación de Productores Independientes Audiovisuales de Aragón, Aproar, y se convirtió en su presidente. Su propósito es fomentar el crecimiento del sector audiovisual en la Comunidad, potenciando las obras de profesionales aragoneses –naturales o de adopción- y las producciones rodadas en este territorio.

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Pregunta.- Pasado ya el primer año de vida de la asociación, ¿cree que se están consiguiendo los objetivos para los que nació?

Respuesta.- Aproar se creó en un momento horroroso para la economía, en una situación de caos total en la que pensamos que si no nos uníamos, corríamos el riesgo de que el audiovisual en nuestra Comunidad no se tuviera en cuenta para nada. Por lo tanto, el primer objetivo era salvar los muebles. El objetivo más ambicioso, sin embargo, es hacer que se cumpla la Ley Audiovisual y la televisión autonómica invierta un 6% de su presupuesto en la producción de cine europeo, intentando que sea sobre todo aragonés. Esto es inviable ahora mismo pero al menos hemos logrado que Aragón Televisión se comprometiera el año pasado a invertir 100.000 euros en apoyar los proyectos que habían recibido ayuda de la Dirección General de Cultura de la DGA. Ese es nuestro pequeño gran logro, hacerles ver que deben ayudar a fomentar un tejido audiovisual propio aragonés.

P.- ¿Las administraciones entienden el cine aragonés como un sector que puede servir de motor de desarrollo económico o lo perciben más bien como una actividad cultural que tienen que subvencionar?

R.- En Aragón el cine todavía es entendido solamente como una chifladura de un grupo de cineastas. Se ve más como cultura que como industria, cuando en Aragón somos conocidos en el resto del mundo por creadores como Buñuel, Chomón, Saura, Borau… No se conoce ningún personaje del motor aragonés relevante a nivel internacional y sin embargo se ha invertido una cantidad importante en un circuito de motos. El Estado y la ciudadanía deberían entender que damos un valor añadido a unos productos culturales que pueden ser una salida a la crisis. Películas como “Lo imposible” o “Tadeo Jones” han sido un éxito en España y también fuera, pero para potenciar esto primero hace falta un mercado interno suficiente, y ahora mismo no lo tenemos.

 

P.- En los últimos años ha crecido el número de salas de cine en Aragón y, sin embargo, el número de películas que se estrenan tiende a caer desde principios de este siglo. ¿Es porque se crean menos películas o porque las producciones independientes tienen cada vez más problemas para llegar a las pantallas?

R.- El aumento de las salas en España en los últimos años ha sido increíble, hemos pasado de unas 2.000 a 4.200 pantallas. Es un fenómeno muy vinculado a la explotación de centros comerciales, a una oferta de ocio necesaria para que la gente vaya a comprar y a consumir. Eso hace que el tipo de película que se ha fomentado es el “blockbuster”, la que todo el mundo quiere ver, que se repite incluso en varias salas del mismo cine y en diferentes horarios.

Una producción independiente llega difícilmente a las salas porque tiene que tener mucho dinero para promoción. Una película que no tiene dinero para hacer publicidad, no existe para el gran público. Y el ritmo de consumo actual marca que si una película no funciona una semana, a la siguiente se retira de las salas, por lo que no se da tiempo al boca a boca, a que la gente hable de ella.

Yo creo que se abre un abanico con la digitalización de las salas. En un año y medio, todas las salas estarán digitalizadas, y eso hará que no dependan de una copia en 35 milímetros y que una sala pueda poner más películas y segmentar más la audiencia. Pero ello depende de que los exhibidores quieran hacer esto y de que haya público, porque si la gente no va al cine, no va a funcionar. En cualquier caso, tal y como está montada la industria, si tienes poco dinero para promoción, no existes. Y si tienes poco dinero para producción, tienes poco para promoción.

 

Televisión autonómica

P.- Como profesional que ha trabajado en la producción de varios programas en Aragón Televisión, en un momento en el que el papel de las televisiones autonómicas se está cuestionando tanto, ¿cuál es su opinión sobre estas corporaciones, y en concreto de la aragonesa?

R.- Yo creo que en una España de las Autonomías y de la diversidad hay cabida para una televisión de cercanía. No escucharíamos el acento aragonés ni veríamos jotas si no existiese una televisión autonómica de Aragón. Una televisión nacional eliminaría eso porque buscaría un ciudadano estándar español. Lo que ocurre con la crisis y el recorte de los presupuestos es que se está dejando de producir en el terreno para simplemente emitir, y se utiliza el dinero para comprar derechos de películas o partidos de fútbol. Si se sigue recortando la inversión en producción propia, quedará sin sentido. ¿Para qué queremos un canal autonómico que ponga “Bonanza” y películas americanas? Para eso ya está el sector privado. Yo creo que debe tener un papel público de llegar donde no llega la oferta privada.

 

Lo que ocurre es que los políticos también quieren que tenga una rentabilidad en cuanto a audiencia. Ese equilibrio entre servicio público y que tenga audiencia suficiente hace que estén en una situación delicada. Aragón televisión es de las más sostenibles, con un presupuesto bastante pequeño tiene una aceptación importante de los aragoneses con un share cercano al 11%. Es un éxito pero a mí me gustaría una programación más arriesgada, no tan centrada en un público de mayor edad y vinculado al mundo rural. Es cierto que cuando han hecho algo para gente joven no ha funcionado, como Comunidad Sonora o Borradores. ¿Pongo lo que debo poner aunque no lo vea la gente? Es difícil decidir eso.

Yo, como productor, reclamo al menos que no dejen la ficción. Aragón Televisión ha hecho programas, concursos e informativos, pero debería producir una ficción propia, es su espinita clavada; crear una serie aragonesa es lo único que aún no hemos hecho.

 

Internacionalización

P.- Tu primer largometraje documental como director, que trata precisamente sobre un cineasta aragonés, Luis Buñuel, se ha presentado en decenas de festivales internacionales. Para vivir del cine, ¿cruzar la frontera es la única opción?

R.- Hay que hacer productos desde Aragón, pero que interesen al resto del mundo. Los festivales son un canal de promoción pero no suelen ser un canal de recuperación a no ser que los premios tengan dotación económica. “El último guión: Buñuel en la memoria” se vio en festivales extranjeros pero también se emitió en la televisión pública alemana y se vendió en video en Francia y Estados Unidos.

Es difícil encontrar esos temas desde aquí que además interesen fuera. Y además hay que tener un presupuesto ambicioso y un valor de producción como lo tiene esta película, para que no quede en un producto local poco competitivo. Porque al final, todo es cuestión de dinero. El talento es importante pero si no tienes dinero para una producción ambiciosa, es difícil la internacionalización.

 

8Internet y los nuevos modelos de negocio

P.- El documental del que hablamos está disponible en la plataforma de cine online Filmin y se puede ver por 1,95 euros. ¿Qué piensa de Internet como ventana de distribución del cine?

R.- Es una forma de que llegue a todo el mundo sin necesidad de contactar con distribuidores locales. Pero para un productor no es una vía de recuperación; yo todavía no he cobrado nada de Filmin e igual al final cobro unos 200 euros. Es decir, que no podría haber hecho esta película pensando solo en la explotación comercial en Internet. Creo que debe estar ahí, sobre todo para espectadores que no pueden ir a salas y no tienen la posibilidad de verlo en televisión, pero hay que ser realistas. Puede ser el futuro pero, hoy por hoy, la explotación legal en Internet es una ventana que como mucho puede llegar a amortizar el 5% o el 10% de tu presupuesto, con lo cual no es la solución.

Debemos procurar, eso sí, que nuestros productos estén disponibles en Internet. Mis cortos están de forma libre en Vimeo y Youtube, pero tienen un número de visitas muy pequeño porque, si no se promociona, aunque esté en Internet, la gente no lo busca porque no sabe que existe.

P.- Hace poco, participó en el evento “La televisión fuera del televisor: Ocio, Información y Nuevos Contenidos en Streaming”, organizado por el Centro de Tecnologías Avanzadas de Zaragoza, donde además usted imparte la asignatura de promoción del audiovisual. ¿Con qué conclusiones salió de este encuentro?

R.- El modelo está cambiando pero la pega es la de siempre: nadie sabe cuál es la fórmula para monetarizar esto. Todo el mundo sabe que Internet está ahí y que hay que cambiar la forma de hacer las cosas, pero nadie tiene un modelo de negocio que permita lograr unos ingresos que permitan producir.

Ahora mismo no hay un modelo de negocio, hay muchos y cada uno inventa lo que puede. Hay formatos que funcionan para pequeños negocios, pero la web no sirve para garantizar el pago a una plantilla de 50 o 60 personas en una empresa grande. Hay que compatibilizar los medios tradicionales (venta en papel, ingresos publicitarios) con Internet, porque ahora mismo Internet por sí solo no puede mantener un negocio.

*Entrevista publicada en Aragón Digital el 10 de abril de 2013.

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