#MicroViernes: Microrrelato de Antonio Ávila para Babelia

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Suspiró y recogió dos platos. El tercero seguía delante de su hijo. El pequeño Alicornio se había negado a cenar alfalfa y ella había sido tajante: no se levantaría de la mesa hasta acabársela. Estaba tan cansada… Ese mismo día Pegaso, su marido, había vuelto del trabajo con las pezuñas llenas de barro dejándolo todo perdido. Aún espera una disculpa. Desde luego no es fácil la vida de una unicornio ama de casa. Ah… Cómo le gustaría ser un Humano, esos seres hermosos y mágicos de los cuentos.

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